La bestezuela de Gévaudan

Sira

Poeta fiel al portal
Temo convertirme en un lobo feroz siempre hambriento.
Atraparte entre mis fauces y no dejarte escapar jamás.

Sedienta de tu aprobación, de tu compañía y de tu aliento,
te trituraré entre mis brazos y te enjaularé en mi costillar.

- ¡Qué ojos más grandes tienes, amiguita querida!
Cuántas cruentas pesadillas veo asomadas a su tersa oscuridad.

- No temas nada y posa tus manos sobre las mías,
dilectísima criatura... ya sabes que, conmigo, siempre a salvo estás.

- Pero a tu lado hace calor, y otras veces hace frío...
No sé qué es lo que deseas, ni si es algo que yo pueda obsequiar.

- Acércate a mi vera y calla, mi inocente, paciente amigo...
Ya sabes que solo pediré el trasunto de tu alma y tu completa lealtad.

Hambre de cercanía que no cesa y sed de amor que jamás se sacia.
Una huida hacia delante que nunca acaba y heridas que nunca sanan.

Tal es la suerte de tantas criaturas nocturnas con esta maldición licántropa.
 
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