Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Cuando la blanca luna, esparce sus tenues rayos de luz con una frágil inmensidad divina, el amor se convierte en el abanderado del adorado y soñado amor que siempre... se adivina.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados