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Poeta fiel al portal
Esperaba un beso:
acre y azufre
- olvido perenne -
(viviendo)
empolvan sus labios cansados
en la sala del tiempo.
Sonrisas olvidadas
en los juegos pueriles
atrapan su memoria
y encuban la adrenalina.
Su garganta proyecta en ella gritos imperceptibles:
(murmullos)
indiscretos de peligro,
sed con forma de mujer y/o
hierba que se quema
en su muda sonrisa.
Y la paradoja macabra se repite,
(el arco de la vida)
vive sepultando los días en la masacre,
como catedral sepultada de cera
que quiere borrar los crímenes a golpes de rodilla.
Labios rojos y fríos de caricia
donde la fruta no madura,
ave sin estación enjaulada en dientes amargos
o jaula de difícil lengua.
El néctar no sabrá jamás dulce
y en su tétrico rojo
solo nacen frutos amargos.
Enfermos, nocivos,
viajando en la metrópolis de los cuerpos murientes.
Bajo el ala fría de su mundo
y en su campaneo vocal se ahogan las horas;
!eco fúnebre!
afuera.
Adentro?
“El corazón moribundo y vacío
persigue miradas y rostros;
persiguiéndolos se le van como hojas de un cedro
en cada día con el viento que rompen sus pasos de fuga”
acre y azufre
- olvido perenne -
(viviendo)
empolvan sus labios cansados
en la sala del tiempo.
Sonrisas olvidadas
en los juegos pueriles
atrapan su memoria
y encuban la adrenalina.
Su garganta proyecta en ella gritos imperceptibles:
(murmullos)
indiscretos de peligro,
sed con forma de mujer y/o
hierba que se quema
en su muda sonrisa.
Y la paradoja macabra se repite,
(el arco de la vida)
vive sepultando los días en la masacre,
como catedral sepultada de cera
que quiere borrar los crímenes a golpes de rodilla.
Labios rojos y fríos de caricia
donde la fruta no madura,
ave sin estación enjaulada en dientes amargos
o jaula de difícil lengua.
El néctar no sabrá jamás dulce
y en su tétrico rojo
solo nacen frutos amargos.
Enfermos, nocivos,
viajando en la metrópolis de los cuerpos murientes.
Bajo el ala fría de su mundo
y en su campaneo vocal se ahogan las horas;
!eco fúnebre!
afuera.
Adentro?
“El corazón moribundo y vacío
persigue miradas y rostros;
persiguiéndolos se le van como hojas de un cedro
en cada día con el viento que rompen sus pasos de fuga”
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