ADSAKA
Poeta recién llegado
Abres tus labios.
El circunstancial "te quiero" que me clavas,
Y miro tus ojos,
Despejados de afecto hacia mi, ese es su estado.
Brotan mis llagas,
Al ritmo se coagulan mis ilusiones.
Se que me mientes,
Y sin embargo me callo, para no perderte.
Me abrazas con fuerza,
Me besas con la neblina de tu pasión.
Esa es la chispa maldita
Que crea este incendio en mi corazón.
Acaricias mi aliento
Con tu boca, ese nexo, un espejismo.
Pues se que de vuelta a tu tiempo,
Haras con otra persona lo mismo.
He ahí el veneno,
Detrás de tu voz; asesino en silencio.
Una llamada,
Perdida como nuestras caricias a media luna.
Te miro, y muero.
Tú de la mano a mi verdugo, tú la guillotina,
Pero él no tiene la culpa
Del acero inoxidable de tus mentiras.
Y sin embargo me callo,
He ahí el retoño de mis lagrimas.
Por la noche pregunto al cielo, ¿Porque?,
Y me regresa la mirada con lastima.
Y sin embargo aquí sigo,
Mis latidos a tu sátira entregando.
Pero te miento;
Cuando digo que estoy bien,
Porque mi alma se encuentra llorando.
En la cárcel de tus mentiras,
Mira a este preso a tus pies hambriento.
Con la llave en sus manos, la aprieta con
Fuerza hasta que desangra su amor
Por este triste momento.
El circunstancial "te quiero" que me clavas,
Y miro tus ojos,
Despejados de afecto hacia mi, ese es su estado.
Brotan mis llagas,
Al ritmo se coagulan mis ilusiones.
Se que me mientes,
Y sin embargo me callo, para no perderte.
Me abrazas con fuerza,
Me besas con la neblina de tu pasión.
Esa es la chispa maldita
Que crea este incendio en mi corazón.
Acaricias mi aliento
Con tu boca, ese nexo, un espejismo.
Pues se que de vuelta a tu tiempo,
Haras con otra persona lo mismo.
He ahí el veneno,
Detrás de tu voz; asesino en silencio.
Una llamada,
Perdida como nuestras caricias a media luna.
Te miro, y muero.
Tú de la mano a mi verdugo, tú la guillotina,
Pero él no tiene la culpa
Del acero inoxidable de tus mentiras.
Y sin embargo me callo,
He ahí el retoño de mis lagrimas.
Por la noche pregunto al cielo, ¿Porque?,
Y me regresa la mirada con lastima.
Y sin embargo aquí sigo,
Mis latidos a tu sátira entregando.
Pero te miento;
Cuando digo que estoy bien,
Porque mi alma se encuentra llorando.
En la cárcel de tus mentiras,
Mira a este preso a tus pies hambriento.
Con la llave en sus manos, la aprieta con
Fuerza hasta que desangra su amor
Por este triste momento.