JLA
Poeta asiduo al portal
Se asoma el rostro por la casa de los bambúes,
Puedo recordar;
A los unicornios besando las espinas del sol,
En ese jardín de descanso,
Y los rayos se escondían bajo sus bigotes,
besando las rosas de fuego.
Voz antigua detrás de las vitrinas,
Camina lentamente frágil hombre,
Que los años los carga como una cruz,
Como bloques de cemento.
Y dicen que la muerte es tristeza,
La muerte es la vida,
mas ausente a la vista.
Y aquel rostro no era rostro sino alma,
No mas que una mascara de plata,
Que aún beso incluso estando despierto,
Donde en el bronce resplandece su nombre,
Mas allá de los calendarios y de los sonidos,
Del tiempo de carbón, volviéndose fuego sencillamente.
Puedo recordar;
A los unicornios besando las espinas del sol,
En ese jardín de descanso,
Y los rayos se escondían bajo sus bigotes,
besando las rosas de fuego.
Voz antigua detrás de las vitrinas,
Camina lentamente frágil hombre,
Que los años los carga como una cruz,
Como bloques de cemento.
Y dicen que la muerte es tristeza,
La muerte es la vida,
mas ausente a la vista.
Y aquel rostro no era rostro sino alma,
No mas que una mascara de plata,
Que aún beso incluso estando despierto,
Donde en el bronce resplandece su nombre,
Mas allá de los calendarios y de los sonidos,
Del tiempo de carbón, volviéndose fuego sencillamente.
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