rafael tato
Poeta fiel al portal
Muero lagrimeando
metales que hirviendo
golpean este instante
que incendia al nombrarlo.
No existe profeta ni verdugo
que pueda deletrear la ciénaga
de tu lejanía en mi alma
ni aquél que arda
en las arenas del extravío
mordiendo las sombras
pluviales de tu olvido.
Sólo yo
que atrapo tu aliento
exhalando el vaho amargo
de mis contritas soledades
vivo y muero en el sueño
abisal de la locura,
cincelando la vigilia
ingrávida de tu ausencia
que viene de muy lejos
desnuda, ebria de luz,
compulsiva, delirante,
como piel arrancada
a la palabra...
sin imprimir sus huellas.
Tato Ospina
DRA
Colombia
metales que hirviendo
golpean este instante
que incendia al nombrarlo.
No existe profeta ni verdugo
que pueda deletrear la ciénaga
de tu lejanía en mi alma
ni aquél que arda
en las arenas del extravío
mordiendo las sombras
pluviales de tu olvido.
Sólo yo
que atrapo tu aliento
exhalando el vaho amargo
de mis contritas soledades
vivo y muero en el sueño
abisal de la locura,
cincelando la vigilia
ingrávida de tu ausencia
que viene de muy lejos
desnuda, ebria de luz,
compulsiva, delirante,
como piel arrancada
a la palabra...
sin imprimir sus huellas.
Tato Ospina
DRA
Colombia
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