MARIO VASQUEZ
Poeta recién llegado
La cita.
Por los sentimientos tan bellos,
que guardas en tu corazón,
amor y ternura te ofrezco hoy,
en nuestra primera cita,
donde reinara el amor.
Ramo de sueños cultivados con ternura y amor,
explosión de cantos, desde la mañana,
hasta ponerse el sol,
con rosas que no se marchitan
y besos sin minúscula, ante la compañía
y miro del pendiente orbe.
Aunque no soy buen mozo,
cuando mis ansias toman vuelo,
sin fingir grandezas o antojos,
veras, bella de rostro, divina de labios rojos,
mis intenciones de pensamiento parco,
inocentes, tiernamente llenas de estrellas,
que abren cielo y tierra.
Nuestro amor, se torna desesperante,
de pasiones, para ahogarnos unidos
y del soplo suspiro, tu tibia carne despierta,
en una rosa, un beso, una cita entre tus brazos,
que nunca terminare de amarte, ante tus lindos ojos.
La hora, el minuto, ya no tendremos reproches,
esta noche, nos crucificaremos,
ya veo tu talle que se asoma,
y el cielo dormido, despierta,
entre mis manos late, un pulso desesperante,
a esta cita, que latentemente viviremos.
Mario Vasquez
01/30/08
almarmar1949@yahoo.com
Por los sentimientos tan bellos,
que guardas en tu corazón,
amor y ternura te ofrezco hoy,
en nuestra primera cita,
donde reinara el amor.
Ramo de sueños cultivados con ternura y amor,
explosión de cantos, desde la mañana,
hasta ponerse el sol,
con rosas que no se marchitan
y besos sin minúscula, ante la compañía
y miro del pendiente orbe.
Aunque no soy buen mozo,
cuando mis ansias toman vuelo,
sin fingir grandezas o antojos,
veras, bella de rostro, divina de labios rojos,
mis intenciones de pensamiento parco,
inocentes, tiernamente llenas de estrellas,
que abren cielo y tierra.
Nuestro amor, se torna desesperante,
de pasiones, para ahogarnos unidos
y del soplo suspiro, tu tibia carne despierta,
en una rosa, un beso, una cita entre tus brazos,
que nunca terminare de amarte, ante tus lindos ojos.
La hora, el minuto, ya no tendremos reproches,
esta noche, nos crucificaremos,
ya veo tu talle que se asoma,
y el cielo dormido, despierta,
entre mis manos late, un pulso desesperante,
a esta cita, que latentemente viviremos.
Mario Vasquez
01/30/08
almarmar1949@yahoo.com