cadira
Poeta recién llegado
Escuchadme vientos, son los mortales quienes se acomodan,
ahora quieren volver a ocupar los montes,
tan lejos del maestro Sísifo y tan cerca de sus invisibles esfuerzos.
Escuchadme ríos, los que simulan conformarse
con la altura de los humos de los sacrificios,
son ahora los que hurgan ramas en los reflejos de vuestras aguas.
Celebremos la distancia que tienen sus ídolos con sus estatuas,
no su materia. Una roca en una montaña no es parte de la montaña,
encontrarla suelta, esa es la hazaña.
Pues los que no mueren sellaron hace tiempo sus diferencias,
y no necesitan del capricho que conforma un artista.
La técnica no es la búsqueda, ni subir y bajar,
ni los trofeos, ni recordar lo que perdimos.
Son las victorias que uno celebra en privado,
cuando rebosa de sabia armonía con vosotros,
y cuando la velocidad no determina el fin de la carrera.
Cantemos juntos por las brújulas que no marcan el camino,
sino por vuestra eterna compañía,
que nos veis jadear y nos limpiáis de ilusiones.
ahora quieren volver a ocupar los montes,
tan lejos del maestro Sísifo y tan cerca de sus invisibles esfuerzos.
Escuchadme ríos, los que simulan conformarse
con la altura de los humos de los sacrificios,
son ahora los que hurgan ramas en los reflejos de vuestras aguas.
Celebremos la distancia que tienen sus ídolos con sus estatuas,
no su materia. Una roca en una montaña no es parte de la montaña,
encontrarla suelta, esa es la hazaña.
Pues los que no mueren sellaron hace tiempo sus diferencias,
y no necesitan del capricho que conforma un artista.
La técnica no es la búsqueda, ni subir y bajar,
ni los trofeos, ni recordar lo que perdimos.
Son las victorias que uno celebra en privado,
cuando rebosa de sabia armonía con vosotros,
y cuando la velocidad no determina el fin de la carrera.
Cantemos juntos por las brújulas que no marcan el camino,
sino por vuestra eterna compañía,
que nos veis jadear y nos limpiáis de ilusiones.