Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Que vida tan dura de sueños incumplidos,
caminos tan cortos, besos perdidos,
y la sombra de tu presencia como cirio encendido
permanece en mí tu aliento, el de este amor prohibido.
Siento aún aquel viento provocado por tus alas,
la nostalgia de tus brazos, la carencia de tu confianza;
hoy lloro y sollozo cuando llega la luz del alba
pues solo en las noches y dormido es cuando te tengo abrazada.
Y pasan los minutos y las horas como estrella fugaz,
pasan los momentos vividos haciéndose nada;
la soledad me atormenta, me roba la paz
y yo descanso en mis adentros llorando mi necesidad.
Cada día que pasa y veo en mis ojos tu recuerdo,
la imagen de tu faz, las caricias y los besos;
el tiempo no enseña a olvidar ni a despegarse del pasado
y he comprendido por fin que tu ausencia me ha condenado.
Seguiré viéndote en los sueños, con los ojos cerrados,
dormiré estando despierto para tenerte a mi lado,
viviré siendo locura en mi subjetiva realidad
en donde al menos te veo aunque no te pueda besar.
caminos tan cortos, besos perdidos,
y la sombra de tu presencia como cirio encendido
permanece en mí tu aliento, el de este amor prohibido.
Siento aún aquel viento provocado por tus alas,
la nostalgia de tus brazos, la carencia de tu confianza;
hoy lloro y sollozo cuando llega la luz del alba
pues solo en las noches y dormido es cuando te tengo abrazada.
Y pasan los minutos y las horas como estrella fugaz,
pasan los momentos vividos haciéndose nada;
la soledad me atormenta, me roba la paz
y yo descanso en mis adentros llorando mi necesidad.
Cada día que pasa y veo en mis ojos tu recuerdo,
la imagen de tu faz, las caricias y los besos;
el tiempo no enseña a olvidar ni a despegarse del pasado
y he comprendido por fin que tu ausencia me ha condenado.
Seguiré viéndote en los sueños, con los ojos cerrados,
dormiré estando despierto para tenerte a mi lado,
viviré siendo locura en mi subjetiva realidad
en donde al menos te veo aunque no te pueda besar.