El reino de las serpientes
no ha dejado de mentir
Los delirios imaginación genética
creada por la paranoia colectiva
No creer ni en nada, ni en nadie
Ni en ti mismo
Única salvación posible
la locura autoimpuesta
La guerra y no el silencio
declaración de individualudad
e independencia
Macabros tiempos de la autoculpabilidad
y acusación manifiesta
dejando libre al inepto creciendo
Como no desterrar nos de este inmundo festín
que anquilosa las fuerzas y la descendencia
Escupir bacterias impuestas
y crear grandes tormentas
Batallones de musgo al frescor de la ausencia
Embriagados de cólera con la mayor indulgencia
El peor, el mejor con olor de la lavanda inocencia
Descreer dando el alto con la mala conciencia
De gritar y esconder la mitad de tu rostro
detrás del muro que engrosa el polvo
de riquezas avasalladas y sin nombre
El sonido de los grilletes se impone
A partir de mañana abandonaré la esperanza
de sustentar un mañana de cantos de grillos
Enterrarte en tu autismo y no desperdiciar el tiempo
a favor del enemigo
Entonando la nana dejando caer la baba
de tus sueños marchitos
Con el ayer y el mañana como escudo
Infieles bebamos café y té
al son de las palmas
En el porche
pues no tenemos casa ni hogar
que defender con espada
Murciélagos comiendo la estaca de las meninges
ni aterra a los heridos infantes
ni desalienta al agónico palpitar de los muertos
Derechos reservados
09/12/2019
Dikia
no ha dejado de mentir
Los delirios imaginación genética
creada por la paranoia colectiva
No creer ni en nada, ni en nadie
Ni en ti mismo
Única salvación posible
la locura autoimpuesta
La guerra y no el silencio
declaración de individualudad
e independencia
Macabros tiempos de la autoculpabilidad
y acusación manifiesta
dejando libre al inepto creciendo
Como no desterrar nos de este inmundo festín
que anquilosa las fuerzas y la descendencia
Escupir bacterias impuestas
y crear grandes tormentas
Batallones de musgo al frescor de la ausencia
Embriagados de cólera con la mayor indulgencia
El peor, el mejor con olor de la lavanda inocencia
Descreer dando el alto con la mala conciencia
De gritar y esconder la mitad de tu rostro
detrás del muro que engrosa el polvo
de riquezas avasalladas y sin nombre
El sonido de los grilletes se impone
A partir de mañana abandonaré la esperanza
de sustentar un mañana de cantos de grillos
Enterrarte en tu autismo y no desperdiciar el tiempo
a favor del enemigo
Entonando la nana dejando caer la baba
de tus sueños marchitos
Con el ayer y el mañana como escudo
Infieles bebamos café y té
al son de las palmas
En el porche
pues no tenemos casa ni hogar
que defender con espada
Murciélagos comiendo la estaca de las meninges
ni aterra a los heridos infantes
ni desalienta al agónico palpitar de los muertos
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Dikia
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