jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
salí a caminar a la calle
para ver si me inspiraba
en cosas más naturales
bellas dulces y normales
que las asquerosas miasmas
que mi mente siempre habitan
debía ser algo gracioso
una flor una pareja
un niño jugando canicas
un perrito cariñoso
una hermosa mariposa
los árboles susurrantes
erré por plazas y parques
me asomé a los soportales
indagué en los arrabales
curioseé por el viaducto
me metí en el subterráneo
acabé en la alcantarilla
no pienso salir de aquí
el mundo no es para mí
cada cosa que contemplo
la miro con rayos X
detecto la fetidez
hasta en el alma de un niño
percibo la corrupción
la mentira el acomodo
la tranza los dobles fondos
el cáncer en las sonrisas
la mierda en el arrumaco
la traición en el elogio
la amargura de la virgen
veinte años antes que ella
cuando trabaje la calle
por cierto que aún tenía
hasta ayer una esperanza
de publicar mi poesía
con mi cruda fantasía
tal vez con palabrería
en ocasiones sin tacto
sin oficio ni mesura
sin saber lo que dolía
lo que hería o removía
más ¡ay! ya vi que mi musa
no tiene buena acogida
no viste galas hermosas
ni habla con cortesía
ni pudor ni garantía
deber ser por consecuencia
una vulgar simple arpía
no es esta una despedida
sino una triste canción
que compongo aquí en el fondo
de mi horrible soledad
un mundo oscuro y jodido
donde por lo visto tengo
reservación de por vida
para ver si me inspiraba
en cosas más naturales
bellas dulces y normales
que las asquerosas miasmas
que mi mente siempre habitan
debía ser algo gracioso
una flor una pareja
un niño jugando canicas
un perrito cariñoso
una hermosa mariposa
los árboles susurrantes
erré por plazas y parques
me asomé a los soportales
indagué en los arrabales
curioseé por el viaducto
me metí en el subterráneo
acabé en la alcantarilla
no pienso salir de aquí
el mundo no es para mí
cada cosa que contemplo
la miro con rayos X
detecto la fetidez
hasta en el alma de un niño
percibo la corrupción
la mentira el acomodo
la tranza los dobles fondos
el cáncer en las sonrisas
la mierda en el arrumaco
la traición en el elogio
la amargura de la virgen
veinte años antes que ella
cuando trabaje la calle
por cierto que aún tenía
hasta ayer una esperanza
de publicar mi poesía
con mi cruda fantasía
tal vez con palabrería
en ocasiones sin tacto
sin oficio ni mesura
sin saber lo que dolía
lo que hería o removía
más ¡ay! ya vi que mi musa
no tiene buena acogida
no viste galas hermosas
ni habla con cortesía
ni pudor ni garantía
deber ser por consecuencia
una vulgar simple arpía
no es esta una despedida
sino una triste canción
que compongo aquí en el fondo
de mi horrible soledad
un mundo oscuro y jodido
donde por lo visto tengo
reservación de por vida