La cueva

Cuando yo era pequeña, algunos chicos de mi calle, presumian de hacer eso con los pobres murciélagos, y el caso es que a casi nadie le parecia una aberración, siempre ha habido desaprensivos que ejercen esa crueldad que incluso se toma como algo natural, y no me refiero solo a eso, mira lo que pasa con los galgos actualmente, en fin, cuando aprenderemos de los animales? Un beso, Palmira, y gracias por tu atención
 
Seguía atrapado allí dentro, paralizado por el miedo. A menudo penetraba en el mundo oscuro y húmedo de la cueva donde vivían. Le gustaba llevarles cigarrillos que ellos fumaban compulsivamente hasta marearse. Esa mañana, bajó a la gruta con una cajetilla de tabaco barato en el bolsillo y con ganas de divertirse: le parecía gracioso verlos casi borrachos. Entró gritando para asustarlos. Le sorprendieron los sonidos inquietantes del lenguaje con el que se comunicaban: a esas horas solían descansar. Empezó a preocuparse cuando lo rodearon. Manoteó torpemente en el aire para defenderse e intentó escapar: no le dejaron. Esperó con resignación. Se acercó el más audaz; notó el primer mordisco y sintió la tibieza de la sangre resbalando por el cuello. Los demás, planeaban sobre su cabeza esperando su turno.
Inquietante obra donde las sorpresas dejan esa inquietud en el lector. bajar a esa
cueva para que las descripciones se confabulen en una imaginaria de sorpresas.
me ha gustado mucho. saludos de luzyabsenta
 

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