La culpa es mía después de todo

E.M Romeo

Poeta recién llegado
Siempre me engañaba al buscarte,
porque nunca te encontraba,
y siempre terminaba
por ser la culpa del menos culpable.

Nunca pedí explicación
a tu falta de compromiso,
y eso que tu ego era sumiso
a mis sobras de emoción.

¿Qué hice mal?,
me pregunto mientras calló,…
mi error fue tal
como el siempre haberte amado.

La culpa es mía después de todo,
no porque la halla tenido,
sino por nunca haber diferido
en lo que tú manchabas con lodo.

La culpa fue mía después de todo,
por nunca haberte ignorado,
por nunca dejar de estar a tu lado,
por dejarme ser tratado con el codo.
 

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