Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como la mariposa en la quilla,
añoraste la arena y abandonarme,
en esa dulzura presentí la débil tibieza
de tu sigilo.
En otro giro se agigantó la consciencia
evanescente.
Tus ojos estaban pendientes como tus labios.
No culpes a la temblorosa madrugada
del miedo; de esas rugosas percepciones.
Después del sueño breve, alegras la noche;
admiro tu sedosa manera que disipa el
tiempo mientras tu paso liviano fascina
el cuarto...
Con afán inexorable fluyen resonancias
en mi extravío y en mi desmesura.
Al expresarme en lenguaje deforme:
recorro tu pradera sin apartarme,
en la incontenible bruma hallaras esos gestos
indescifrables de los enfáticos Elfos del amor...
añoraste la arena y abandonarme,
en esa dulzura presentí la débil tibieza
de tu sigilo.
En otro giro se agigantó la consciencia
evanescente.
Tus ojos estaban pendientes como tus labios.
No culpes a la temblorosa madrugada
del miedo; de esas rugosas percepciones.
Después del sueño breve, alegras la noche;
admiro tu sedosa manera que disipa el
tiempo mientras tu paso liviano fascina
el cuarto...
Con afán inexorable fluyen resonancias
en mi extravío y en mi desmesura.
Al expresarme en lenguaje deforme:
recorro tu pradera sin apartarme,
en la incontenible bruma hallaras esos gestos
indescifrables de los enfáticos Elfos del amor...
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