La desdicha
Forma el aire tu Rosario de lagrimas,
de vivaces cristales sin perfume
fragmentando el asedio melancólico,
fermentado en arañas dolorosas.
Húmedos blasones, rocas amargas,
y entre las manos besos olorosas
a sombra. Todo un mar de sobresaltos
agitando la dicha de los ojos.
Es tu collar de sueños, rotas perlas,
ansiedades flotando en la desdicha
igual que la conciencia de los pájaros.
En el rincón sediento de tu cuarto,
hay un manto de espinas y hojarascas
que abrazadas a ti, destilan llanto...
Forma el aire tu Rosario de lagrimas,
de vivaces cristales sin perfume
fragmentando el asedio melancólico,
fermentado en arañas dolorosas.
Húmedos blasones, rocas amargas,
y entre las manos besos olorosas
a sombra. Todo un mar de sobresaltos
agitando la dicha de los ojos.
Es tu collar de sueños, rotas perlas,
ansiedades flotando en la desdicha
igual que la conciencia de los pájaros.
En el rincón sediento de tu cuarto,
hay un manto de espinas y hojarascas
que abrazadas a ti, destilan llanto...