Cuarenta años, hace
y aún me sigue visitando,
la doncella metálica.
Sus acordes, pensé: son al oído, el extremo.
Luego, comprobé que todo puede extremarse.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
En su primer nacimiento,
vestía paramagnéticas pulseras y punzantes collares.
Del nuevo sonido, la inesperada fuerza de los vertidos metálicos,
para los desengañados, para los poli-huérfanos.
Fluidos derramados por los desagües ambiguos del rock.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
Acerado asesino en serie-killer.
Qué segundo hermoso libro de pesadillas,
re-asesinando “empanados” por la Rue Morgue.
Los sobrevividos, a la salida se encontrarían
con el chaval que aún busca saldar las cuentas pendientes, con su padre.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
El tercer asteroide, aterrizó como veneno para los dinosaurios.
Sigue petroleándome las venas.
El número de la bestia, todos lo sabemos desde entonces, es 666.
Creo que tantas veces, no he llegado a orarte…
¿o quizás sí? porque formas parte de mi piel.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
El cuarto golpe, maestro ataque.
No era “paz en la mente” sino “se acabó vuestra tranquilidad”.
Las heridas, se abrieron.
Abiertas, quedarán, porque no hay suturas férricas.
Las grapas, no pueden contener tal flujo animal.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
y aún me sigue visitando,
la doncella metálica.
Sus acordes, pensé: son al oído, el extremo.
Luego, comprobé que todo puede extremarse.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
En su primer nacimiento,
vestía paramagnéticas pulseras y punzantes collares.
Del nuevo sonido, la inesperada fuerza de los vertidos metálicos,
para los desengañados, para los poli-huérfanos.
Fluidos derramados por los desagües ambiguos del rock.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
Acerado asesino en serie-killer.
Qué segundo hermoso libro de pesadillas,
re-asesinando “empanados” por la Rue Morgue.
Los sobrevividos, a la salida se encontrarían
con el chaval que aún busca saldar las cuentas pendientes, con su padre.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
El tercer asteroide, aterrizó como veneno para los dinosaurios.
Sigue petroleándome las venas.
El número de la bestia, todos lo sabemos desde entonces, es 666.
Creo que tantas veces, no he llegado a orarte…
¿o quizás sí? porque formas parte de mi piel.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
El cuarto golpe, maestro ataque.
No era “paz en la mente” sino “se acabó vuestra tranquilidad”.
Las heridas, se abrieron.
Abiertas, quedarán, porque no hay suturas férricas.
Las grapas, no pueden contener tal flujo animal.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
El quinto réquiem, entre las vendas del faraón,
los esclavos eléctricos, aún te adoramos.
Narcotizados estamos, por la efigie letal.
Dos minutos antes de la media noche,
volveremos, una vez más, a ser la mercancía del maldito canje.
los esclavos eléctricos, aún te adoramos.
Narcotizados estamos, por la efigie letal.
Dos minutos antes de la media noche,
volveremos, una vez más, a ser la mercancía del maldito canje.
Si amas a la doncella,
todo esto entenderás.
todo esto entenderás.
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