LA DULCE VITA
En otra vida
adivine que llegarías pronto
En el fondo un viejo ataúd sedentario
unas velas amarillezcas con olor a incienso
Deje que brillara por momento
una sonrisa amarga
pero dos lagrimas surcaron la indiferencia
un remolino de recuerdos serpentearon la distancia
En el fondo una cortina fúnebre color acuosa
parecía con su color de ciruela morada
un muro
un ausente preludio que decía adiós
cuando se movía
tome la crisálida de tus ojos ausentes
ellos se hundieron en los míos
como relámpagos
las lagrimas brillaron como puntos
que se fugan en lo mas triste
en el fondo dos candelabros de bronce antiguo
que pintados de dorado engañaban la vista
con su brillo ominoso de oropel ajado
parecían derretirse de dolor con las velas
hurgue con mi espíritu dolido y no encontré favores
su fantasma estaba inmóvil, pálido el semblante
solo sus labios tenían un extraño color a fresa
los que tanto bese con pasión y ternura
en el ambiente distraído por el tiempo
un aromático olor a café segador
en el fondo de la taza vi tu nombre y grite por dentro
el corazón salto de súbito, se hundió trémulo en el suyo
lo sentí frió, la muerte recorrió en espasmos los sentidos
la ultima vez que la vi
fue al bajar las escaleras del miedo
me convido tiernamente, pero no pude,
fui un maldito cobarde
solo balbucí destrozado espérame
en el fondo un camposanto
sobre la tumba dos pájaros negros graznaban
y sobre ellos mis ojos sangraban llanto hasta morir
quizás, quizás, quizás
en otra vida adivinare que llegaras pronto
y volveremos a ser como antes
un coral de luz sobre un lazo de perlas doradas
y un beso hecho retazos de fuego
atravesando fulgurante la luz del sol
A un bello amor que murió, fue el centro de mi vida
En otra vida
adivine que llegarías pronto
En el fondo un viejo ataúd sedentario
unas velas amarillezcas con olor a incienso
Deje que brillara por momento
una sonrisa amarga
pero dos lagrimas surcaron la indiferencia
un remolino de recuerdos serpentearon la distancia
En el fondo una cortina fúnebre color acuosa
parecía con su color de ciruela morada
un muro
un ausente preludio que decía adiós
cuando se movía
tome la crisálida de tus ojos ausentes
ellos se hundieron en los míos
como relámpagos
las lagrimas brillaron como puntos
que se fugan en lo mas triste
en el fondo dos candelabros de bronce antiguo
que pintados de dorado engañaban la vista
con su brillo ominoso de oropel ajado
parecían derretirse de dolor con las velas
hurgue con mi espíritu dolido y no encontré favores
su fantasma estaba inmóvil, pálido el semblante
solo sus labios tenían un extraño color a fresa
los que tanto bese con pasión y ternura
en el ambiente distraído por el tiempo
un aromático olor a café segador
en el fondo de la taza vi tu nombre y grite por dentro
el corazón salto de súbito, se hundió trémulo en el suyo
lo sentí frió, la muerte recorrió en espasmos los sentidos
la ultima vez que la vi
fue al bajar las escaleras del miedo
me convido tiernamente, pero no pude,
fui un maldito cobarde
solo balbucí destrozado espérame
en el fondo un camposanto
sobre la tumba dos pájaros negros graznaban
y sobre ellos mis ojos sangraban llanto hasta morir
quizás, quizás, quizás
en otra vida adivinare que llegaras pronto
y volveremos a ser como antes
un coral de luz sobre un lazo de perlas doradas
y un beso hecho retazos de fuego
atravesando fulgurante la luz del sol
A un bello amor que murió, fue el centro de mi vida
::