Javi C.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escondes tu llanto
tras un manto de vergüenza
te sientes culpable,
aun a sabiendas,
de que tú no llamaste a su puerta,
la depresión te poseyó
con toda su crudeza.
Te apoyas levemente
en el hilo de una luz tenue
de vanas esperanzas,
te envuelven las tinieblas
de la enfermedad del alma.
Desnudo, sin armas,
te preguntas por qué,
no encuentras respuestas.
Abrazas a la muerte,
la vida se marchita.
Unos, sucumben a su encanto,
otros, renacen de sus cenizas
cual ave fénix, ahora que se fue,
vuelan más alto,
dando gracias al huésped
que no fue invitado,
una vez hallada la respuesta
a la melancolía, la tristeza.
Han crecido en el camino
de su esencia, de su existencia
.tras un manto de vergüenza
te sientes culpable,
aun a sabiendas,
de que tú no llamaste a su puerta,
la depresión te poseyó
con toda su crudeza.
Te apoyas levemente
en el hilo de una luz tenue
de vanas esperanzas,
te envuelven las tinieblas
de la enfermedad del alma.
Desnudo, sin armas,
te preguntas por qué,
no encuentras respuestas.
Abrazas a la muerte,
la vida se marchita.
Unos, sucumben a su encanto,
otros, renacen de sus cenizas
cual ave fénix, ahora que se fue,
vuelan más alto,
dando gracias al huésped
que no fue invitado,
una vez hallada la respuesta
a la melancolía, la tristeza.
Han crecido en el camino
de su esencia, de su existencia
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