LA ERMITA
a Cristina Vicentín
poema de Oscar Portela
En mitad del desierto está
La ermita. Ni ascensores al cielo
La acompañan, ni malévolos diabolos,
Perturban su soledad a prueba
De sensores que detecten la proyección
De espectros ni sepulcros
Hundidos en los espejos ilusorios.
Aquí la abyección del Santo
Halla la calma que le negara el mundo.
Aquí solo imágenes vivas se proyectan
Sobre la lente de un alma viva
Que procrea estéril - hijos para la eternidad
De aquesta nada que muerde las orillas
De las huellas efímeras del día.
Aquí el infierno se fue al infierno
Que alberga el duelo de ser yectos- desnudos
Y libertos - dueños de nuestras osadías
Y verdugos de nuestra sombra
Y de los Otros.
La ermita siente todo aquello que proviene
De afuera y lo repele:tres pisos y un III B
En mitad del desierto de lo humano.
Que es lo humano el desierto y no el silicio.
Y a ella no llegan los mendicantes del espíritu
Ni los volantineros de la Nada
Ni los hackers que borran los deseos,
Ni las hechicerías de los magos
Ni los castos doctores del saber.
Aquí la soledad,su melodía y el piano de la luna
De otoño mas los vastos recuerdos de otros días
Con los que riega el poeta sus helechos
Que son los ángeles que pueblan
La Eternidad Efímera del día.
Oscar Portela visto por Graciela Vizcarra
a Cristina Vicentín
poema de Oscar Portela
En mitad del desierto está
La ermita. Ni ascensores al cielo
La acompañan, ni malévolos diabolos,
Perturban su soledad a prueba
De sensores que detecten la proyección
De espectros ni sepulcros
Hundidos en los espejos ilusorios.
Aquí la abyección del Santo
Halla la calma que le negara el mundo.
Aquí solo imágenes vivas se proyectan
Sobre la lente de un alma viva
Que procrea estéril - hijos para la eternidad
De aquesta nada que muerde las orillas
De las huellas efímeras del día.
Aquí el infierno se fue al infierno
Que alberga el duelo de ser yectos- desnudos
Y libertos - dueños de nuestras osadías
Y verdugos de nuestra sombra
Y de los Otros.
La ermita siente todo aquello que proviene
De afuera y lo repele:tres pisos y un III B
En mitad del desierto de lo humano.
Que es lo humano el desierto y no el silicio.
Y a ella no llegan los mendicantes del espíritu
Ni los volantineros de la Nada
Ni los hackers que borran los deseos,
Ni las hechicerías de los magos
Ni los castos doctores del saber.
Aquí la soledad,su melodía y el piano de la luna
De otoño mas los vastos recuerdos de otros días
Con los que riega el poeta sus helechos
Que son los ángeles que pueblan
La Eternidad Efímera del día.
Oscar Portela visto por Graciela Vizcarra
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