La espera

Iraida

Poeta recién llegado
La luna brillaba esplendorosa bañando con su luz aquella mesa elegantemente servida para dos a orillas de la playa. Aparece ella con su vaporoso vestido blanco y trae en su mano una vela encendida, la cual da el toque perfecto a la mesa.


Mira el reloj de pulsera y se sienta a contemplar el mar, luego deja sus zapatos a un lado y se retira a caminar por la playa, toma unas piedrecitas que lanza una a una como quien lanza momentos de impaciencia. Al regresar a la mesa observa que se ha consumido la vela y que él nunca llegó.


Ya debe asumirlo, su esposo no llegara para su cumpleaños porque hace tres meses que murió en aquel accidente.
 
La luna brillaba esplendorosa bañando con su luz aquella mesa elegantemente servida para dos a orillas de la playa. Aparece ella con su vaporoso vestido blanco y trae en su mano una vela encendida, la cual da el toque perfecto a la mesa.


Mira el reloj de pulsera y se sienta a contemplar el mar, luego deja sus zapatos a un lado y se retira a caminar por la playa, toma unas piedrecitas que lanza una a una como quien lanza momentos de impaciencia. Al regresar a la mesa observa que se ha consumido la vela y que él nunca llegó.


Ya debe asumirlo, su esposo no llegara para su cumpleaños porque hace tres meses que murió en aquel accidente.
Las ilusiones rotas en esa obediente formalidad para recordarlo. me ha gustado mucho el final del relato.
saludos afectuosos de luzyabsenta
 

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