Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
...
Yo siempre sigo el rumbo trazado por mi estrella.
(Que sabiéndose mía no se deja alcanzar.)
Y cuando sobre el río, coqueta se refleja,
Como flor de nenúfar la quiero atesorar.
Pero ella, entre mis manos, pez y musa en esencia,
Titila y se me escurre... porque es río, nomás.
Y aunque siento cercana, su próvida presencia;
El tiempo se me agota... Y ella, ¡se aleja más!
La noche que mi muerte, me anuncie su postrera
Intención de llevarme sin importar mi afán,
Quizás, baje mi estrella sobre mi cabecera,
Dispuesta a guiar mi sino hasta su pedestal.
Y quien sabe, esa noche, desconforme en su huella,
Cual paradigma insípido, la vea en realidad...
Y hasta quizás le diga: ¡aquí brilla cualquiera!
Y orgulloso renuncie, a su halo ‘celestial’.
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Yo siempre sigo el rumbo trazado por mi estrella.
(Que sabiéndose mía no se deja alcanzar.)
Y cuando sobre el río, coqueta se refleja,
Como flor de nenúfar la quiero atesorar.
Pero ella, entre mis manos, pez y musa en esencia,
Titila y se me escurre... porque es río, nomás.
Y aunque siento cercana, su próvida presencia;
El tiempo se me agota... Y ella, ¡se aleja más!
La noche que mi muerte, me anuncie su postrera
Intención de llevarme sin importar mi afán,
Quizás, baje mi estrella sobre mi cabecera,
Dispuesta a guiar mi sino hasta su pedestal.
Y quien sabe, esa noche, desconforme en su huella,
Cual paradigma insípido, la vea en realidad...
Y hasta quizás le diga: ¡aquí brilla cualquiera!
Y orgulloso renuncie, a su halo ‘celestial’.
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