nadelo
Poeta recién llegado
Despierta!
Mi bien, despierta.
He venido con maletas de amor
a compartirte migajas de piel
y tomar del agua cristalino de mi dolor.
Despierta!
corazón, despierta.
Que tengo sólo un momento y adiós.
Beberemos mi sangre como si miel,
seremos esta noche escencia del cielo
y la santísima vergüenza de Dios.
Despierta!
Mi sol, despierta.
Que mis labios han florecido de besos,
en tiempo de sequia,
en tiempo sin ti.
Echaremos al fuego mis huesos
y liberar de los ojos el brillo así.
Despierta!
Mi luz, despierta.
Vengo con medio cuerpo vencido
y clavada la mirada a tu quijada,
balanceándome sin vaiven, convencido,
que tu cuello es de mi beso el columpio,
el Edén y el latifundio,
donde el amor por el deseo
más de una vez
la santidad ha perdido.
Despierta!
Mi Amor, despierta!
Vengo con los pasos que andaron perdidos;
arrastrando el corazón, mas convecido,
que en mi pecho descansa el tuyo.
Vengo a ofrendarte el murmullo
de mis labios pegados a tus oídos
cuando suavemente te digo:
despierta ya, Amor mío.