Odisea
Poeta recién llegado
La fiera de la sed que perdió en la mar,
si no fuera por su inefable jardín rojo
que pende de la mente estrellada
Si hoy no riego la calle muda
no quedaran palabras limpias
ni el corazón de brea resiste.
Hoy que caí del árbol ancestral
me recordó la sangre de espada
clavada en su corcel,
y renuncie a mi fe de hoja otoñal.
Juro que el enjambre de verano
juega en la risa de los ojos
palabras quietas de ombligo,
no quiere apresurarte
ni temed rencor de alma
solo que seas eterno cielo.
si no fuera por su inefable jardín rojo
que pende de la mente estrellada
Si hoy no riego la calle muda
no quedaran palabras limpias
ni el corazón de brea resiste.
Hoy que caí del árbol ancestral
me recordó la sangre de espada
clavada en su corcel,
y renuncie a mi fe de hoja otoñal.
Juro que el enjambre de verano
juega en la risa de los ojos
palabras quietas de ombligo,
no quiere apresurarte
ni temed rencor de alma
solo que seas eterno cielo.