Asklepios
Incinerando envidias
La finalidad del silencio reúne y arropa a toda verdad o mentira pronunciadas. Al silencio mismo. Lo callado es territorio para reflexiones nunca utilizadas. Es tiempo de la nada pronunciable donde el susurro, incluso antes de nacer, es víctima obligada a la espera.
El silencio pacta con cada segundo para hacer de su reino instante necesario por el que se insinúan palabras que, sin ser dichas, no dejan de ser escuchadas.
Pero el silencio siempre es por el último segundo traicionado. Es ahí, donde su finalidad comienza a ser algo olvidado.
El silencio pacta con cada segundo para hacer de su reino instante necesario por el que se insinúan palabras que, sin ser dichas, no dejan de ser escuchadas.
Pero el silencio siempre es por el último segundo traicionado. Es ahí, donde su finalidad comienza a ser algo olvidado.