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El fuego de la ardiente fragua,
quemando poco a poco
va mi cuerpo,
y por la noche,
cuando el trabajo acaba,
miro en mi interior
al pensamiento,
y humedezco de lágrimas
la cama,
por sentirme quemado
fuera y dentro,
por fuera la piel
llevo quemada,
achicharrado el corazón
dentro del pecho.