Nommo
Poeta veterano en el portal
La amé, y fue muy dichosa.
La amé, con veteranía.
La amé, y la retraté, en las tres dimensiones del espacio.
Sinuosa. La esculpía. Voluminosa. Se dejaba palpar sus domingas.
A veces, la dibujaba, y luego, el boceto lo pasaba a tinta.
La higiene es amor propio. Y mi obra ha de quedar presentable.
Luego, la exhibía. Juventud, divino tesoro. Majestuosidad sublime.
Ganaba dinero, que compartíamos.
Me la llevaba a una piscina olímpica. Y la subía a hombros.
Ella aprendió a nadar de diversas formas. Cuatro estilos distintos.
Yo, mientras merendaba un bocata de anchoas con mantequilla,
y bebía una copa de vino tinto.
A la salida del entrenamiento, acudíamos a una sala de cine.
Veíamos alguna película de ciencia-ficción. Como dos pelícanos.
Como los albatros. Como dos alcatraces. Como dos lubinas. Como dos lenguados.
Como los enamorados.
La amé, con veteranía.
La amé, y la retraté, en las tres dimensiones del espacio.
Sinuosa. La esculpía. Voluminosa. Se dejaba palpar sus domingas.
A veces, la dibujaba, y luego, el boceto lo pasaba a tinta.
La higiene es amor propio. Y mi obra ha de quedar presentable.
Luego, la exhibía. Juventud, divino tesoro. Majestuosidad sublime.
Ganaba dinero, que compartíamos.
Me la llevaba a una piscina olímpica. Y la subía a hombros.
Ella aprendió a nadar de diversas formas. Cuatro estilos distintos.
Yo, mientras merendaba un bocata de anchoas con mantequilla,
y bebía una copa de vino tinto.
A la salida del entrenamiento, acudíamos a una sala de cine.
Veíamos alguna película de ciencia-ficción. Como dos pelícanos.
Como los albatros. Como dos alcatraces. Como dos lubinas. Como dos lenguados.
Como los enamorados.