La herencia de mi padre

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.

Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entregó sus consejos como herencia
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.

 
Última edición:
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.
Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entrego sus consejos como herencia
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.



Estimado Ramiro Ponce.

Hermoso y tierno poema a si PADRE.

Yo también lo idolatra al mío y como dices millonario en experiencia.

En verdad me gustó muchísimo. Siga así estimado.

Saludos

Fenixx36
 
Bravo te aplaudo maestro
y te felicito de corazón por
tan bello regalo. Un poema que
me a puesto la piel de gallina
me a erizado los vellos. precioso de principio a fin. Un placer pasar y disfrutar de tu poesia. Un abrazo afectuoso poeta. Saludos.
 
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.
Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entrego sus consejos como herencia
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.



Joooo Ramiro, me ha llegado ese magistral final.
Millonario en experiencia, eso está bien, porque la experiencia hay que vivirla y eso es buena señal.
Como dicen: Vivir para contarlo.
Un grato relato y a la vez homenaje a tus propias y veneradas raíces.


Alegre paz compañero.
 
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.
Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entrego sus consejos como herencia
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.

Tierno y lindo poema dedicado como homenaje a tu padre. Grato leerte. Un fuerte abrazo Ramiro.
 
Maravilloso relato de excelente maestría literaria poética, .... esa imagen de .... como la peña se oscurece cuando la tarde ya se viene encima ... define la sustancia de tu mensaje de forma original e impresionante
 
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.
Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entrego sus consejos como herencia
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.

Ritmo amable en una poesia de conciencia para ese otoño
gastado -padre- que es emblema de consejos y formas
vitales. felicidades, bellissimo, sensorial y lleno de amor.
luzyabsenta
 
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.
Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entrego sus consejos como herencia
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.

Muy bello y muy sabio tu poema amigo Ramiro, me gustó mucho. Un abrazo. Paco.
 
Joooo Ramiro, me ha llegado ese magistral final.
Millonario en experiencia, eso está bien, porque la experiencia hay que vivirla y eso es buena señal.
Como dicen: Vivir para contarlo.
Un grato relato y a la vez homenaje a tus propias y veneradas raíces.


Alegre paz compañero.
Gracias Vidal, gracias a vuestra generosidad.
 
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.
Era mi padre, que en diáfana franqueza
me
entregó sus consejos como herencia;
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.


Qué bien has transmitido esa despedida y esa entrega de amor de padre a hijo. En la cita he señalado en rojo un par de correcciones, que a mi juicio son necesarias.
Felicidades, poeta
Fuerte abrazo
 
Última edición:
Herencia de mi padre

La tarde muere, da el último suspiro,
le envuelve apresurada la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
toma mi mano y con orgullo expresa:
-Cuantas tardes repletas de fatiga
me llevo en mis ochenta y más Abriles,
así como el peñasco se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.
Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entrego sus consejos como herencia
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.


Ramiro Ponce P.


Hermoso es un corazón entregado al inolvidable amor filial. Saludos
 
Qué bien has transmitido esa despedida y esa entrega de amor de padre a hijo. En la cita he señalado en rojo un par de correcciones, que a mi juicio son necesarias.
Felicidades, poeta
Fuerte abrazo
Hermoso es un corazón entregado al inolvidable amor filial. Saludos
Mil gracias Maldonado, gracias por tu generosidad.
Fuerte abrazo buen amigo.
 
Qué bien has transmitido esa despedida y esa entrega de amor de padre a hijo. En la cita he señalado en rojo un par de correcciones, que a mi juicio son necesarias.
Felicidades, poeta
Fuerte abrazo
Mil gracias Luis Adolfo por la visita y por la observancia.
Fuerte abrazo, el caso es que no sé como llegar a la cita.
 
En mi comentario has de pinchar dónde la parte rosada en la que se edita tu poema y al hacerlo aparece el poema completo con las rectificaciones.

Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entregó sus consejos como herencia;
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.

Un abrazo, poeta
 
En mi comentario has de pinchar dónde la parte rosada en la que se edita tu poema y al hacerlo aparece el poema completo con las rectificaciones.

Era mi padre, que en diáfana franqueza
me entregó sus consejos como herencia;
inmensa herencia como su pobreza
que soy un millonario en experiencia.

Un abrazo, poeta
Gracias, igualmente, un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba