el poema es mi mundo
Poeta asiduo al portal
Es. ¡Su nombre!
El que anda en los pueblos
en los campos verdecidos
en las montañas…los ríos
En el mar azul turquí
en las sabanas inmensas
en las praderas floridas
en el filo de su espada
que va rompiendo cadenas
y derrotando canallas
Es; su presencia inefable
que no se pierde en el tiempo
se renueva cada tarde
cuando el sol agonizante
va dejando de alumbrar
para que llegue la noche
y de paso a la mañana
donde el hombre se levanta
con la conciencia más clara
Es tiempo de libertad
tiempo del libertador
tiempo de revolución
que viva la patria buena
la que un día lo pario
que viva la patria grande
porque sus tierras cruzó
Que viva simón bolívar
que viva el libertador
que permanece por siempre
en el noble corazón.
de los que buscan con fuerza
la justicia y la razón
Para que perdure siempre
la conseja del señor
de amar al otro...su prójimo
también lo dijo simón
Con el filo de su sable
en los campos de batallas
donde rompió las cadenas
que sujetaban con fuerza:
¡Al negro, el blanco y el zambo!
también al indio bravío.
que se ajustaron al él
porque llevaban consigo
¡la herencia de su pasión!
El que anda en los pueblos
en los campos verdecidos
en las montañas…los ríos
En el mar azul turquí
en las sabanas inmensas
en las praderas floridas
en el filo de su espada
que va rompiendo cadenas
y derrotando canallas
Es; su presencia inefable
que no se pierde en el tiempo
se renueva cada tarde
cuando el sol agonizante
va dejando de alumbrar
para que llegue la noche
y de paso a la mañana
donde el hombre se levanta
con la conciencia más clara
Es tiempo de libertad
tiempo del libertador
tiempo de revolución
que viva la patria buena
la que un día lo pario
que viva la patria grande
porque sus tierras cruzó
Que viva simón bolívar
que viva el libertador
que permanece por siempre
en el noble corazón.
de los que buscan con fuerza
la justicia y la razón
Para que perdure siempre
la conseja del señor
de amar al otro...su prójimo
también lo dijo simón
Con el filo de su sable
en los campos de batallas
donde rompió las cadenas
que sujetaban con fuerza:
¡Al negro, el blanco y el zambo!
también al indio bravío.
que se ajustaron al él
porque llevaban consigo
¡la herencia de su pasión!
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