La hora de tu prisa

eenciso

Poeta fiel al portal
Te miré,

hasta los ojos de un fondo en su brillo,
se encierran en arcos sobre tus pómulos,
el espacio entre los bordes de tus labios,
como si encubrieran almendras en tu interior
retratan la sonrisa de estos días,
intranquilos mis versos rebasan en ideas
que se disgregan como gaviotas en la orilla.


Me pregunto por la superficie bruñida
en los mechones largos de tus cabellos,
negros como la plata, dóciles como la fruta,
el vaivén de tus manos sobre el bolso y el apuro,
el contorno sobre el filo de tu perfil esperando,
la hora de tu prisa, y el sabor de lo que respiras,


Sé de tu luz cuando suenan las campanas,
de tu llegada sin haber partido,
del sabor de este desayuno en la cena,
el calor del próximo apocalipsis avisando al mediodía,
y de nuestros pasos bifurcados sin remedio.
 
Te miré,

hasta los ojos de un fondo en su brillo,
se encierran en arcos sobre tus pómulos,
el espacio entre los bordes de tus labios,
como si encubrieran almendras en tu interior
retratan la sonrisa de estos días,
intranquilos mis versos rebasan en ideas
que se disgregan como gaviotas en la orilla.


Me pregunto por la superficie bruñida
en los mechones largos de tus cabellos,
negros como la plata, dóciles como la fruta,
el vaivén de tus manos sobre el bolso y el apuro,
el contorno sobre el filo de tu perfil esperando,
la hora de tu prisa, y el sabor de lo que respiras,


Sé de tu luz cuando suenan las campanas,
de tu llegada sin haber partido,
del sabor de este desayuno en la cena,
el calor del próximo apocalipsis avisando al mediodía,
y de nuestros pasos bifurcados sin remedio.
Bellas y sugerentes imagenes para un hermoso poema. Un abrazo amigo eenciso. Paco.
 
hasta los ojos de un fondo en su brillo,
se encierran en arcos sobre tus pómulos,
el espacio entre los bordes de tus labios,
como si encubrieran almendras en tu interior
retratan la sonrisa de estos días,
intranquilos mis versos rebasan en ideas
que se disgregan como gaviotas en la orilla.


Me pregunto por la superficie bruñida
en los mechones largos de tus cabellos,
negros como la plata, dóciles como la fruta,
el vaivén de tus manos sobre el bolso y el apuro,
el contorno sobre el filo de tu perfil esperando,
la hora de tu prisa, y el sabor de lo que respiras,


Sé de tu luz cuando suenan las campanas,
de tu llegada sin haber partido,
del sabor de este desayuno en la cena,
el calor del próximo apocalipsis avisando al mediodía,
y de nuestros pasos bifurcados sin remedio.
buen poema donde contemplas la incertidumbre del destino y viendo la faz del universo a un futuro... muy bueno
 

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