Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La hora enajenada
Por querer de la tormenta
el continuo redoblar,
en tambores que son treinta
me hice el hueco sin hablar.
Una lágrima es salida
porque impulsa el corazón
a la mente compungida
que le impele su razón.
Cuando alegre suena el mundo,
cuando todo es madrugada,
otros tienen el segundo
como la hora enajenada.
Si es mitad de la ignorancia
omitir la voluntad,
saben bien que la ganancia
es la usura de verdad,
quienes son en consonancia
ignorando su maldad.
Es por eso que en el orbe
tanto tienes tanto vales,
y si nada tiene el pobre,
la razón para sus males,
debe ser el uniforme
de las sobras deplorables.
Por querer de la tormenta
el continuo redoblar,
en tambores que son treinta
me hice el hueco sin hablar.
Una lágrima es salida
porque impulsa el corazón
a la mente compungida
que le impele su razón.
Cuando alegre suena el mundo,
cuando todo es madrugada,
otros tienen el segundo
como la hora enajenada.
Si es mitad de la ignorancia
omitir la voluntad,
saben bien que la ganancia
es la usura de verdad,
quienes son en consonancia
ignorando su maldad.
Es por eso que en el orbe
tanto tienes tanto vales,
y si nada tiene el pobre,
la razón para sus males,
debe ser el uniforme
de las sobras deplorables.