Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La huella de la mafia
Mafia, ¿qué es la mafia?
Mafia es engaño,
sinónimo de caterva
organizada contra el poder,
y el poder de la mafia
consiste en hacer saber,
que quien gobierna es mafia,
pandilla vestida con su oropel.
Mafia escondida
tras la palabra democracia;
democracia para algunos,
es para otros un papel
que les sirve para dar por culo,
cuando dicen: que les den.
Que te den democracia
es peligrosa donación,
que arreglada bien la aristocracia,
si la estirpe es de peñón,
tanta mafia es la plutocracia
como la acracia del montón;
libertad ante la asfixia,
burguesía y paredón
que te impide en hemostasia
la fluidez por el cajón,
y en la fuerte burocracia,
balancines y matracas
que legales mafia son,
van quemando la camorra
ablandando el macarrón.
Madre, ¿estás ahí?
Yo aquí estoy, sólo,
asesinando hormigas
con las rodillas
cuando quieren forzarme
entre los barrotes,
y el carcelero mira,
mira y escupe
mientras ojea una revista
que es porno del duro;
él también tiene madre,
lo sé por su brazo tatuado:
la madre puta
Silencio, ya vienen,
se acercan las llaves
de los calabozos.
Espero haber tapado bien
el agujero por donde escaparé,
lo tengo difícil por lo pequeño;
si me hiciera pene
cabría hacia la libertad;
esta noche lo volveré a intentar,
llevo dos días sin comer
y ya no tengo ganas de defecar.
Es el momento de entrar
en el túnel y desaparecer;
donde llegue seré libre
cuando estos me dejen en paz;
ahora le tocaba al carcelero con su porra
y no se acordó de dejar fuera la pistola.
La tenía a un palmo y la cogí,
succioné la punta y apreté el gatillo;
los otros cuatro estaban masturbándose
y no hubo semen sino sangre.
Me vestí de carcelero,
pasé tranquilamente el patio,
giré a la derecha en dirección
al pasillo de entrada,
saludé y abrí la puerta
Un montón de mierda me esperaba.
Menuda condena,
no sabía que tendría tanta faena,
pero era libre sin la huella de la mafia.
Todos eran como yo,
un calco hecho con un buen patrón.
Los emperadores y reyes
es posible que fueran necesarios
para llegar a darse cuenta
de la maldad que esconde,
el poder tras el velo
de la sabiduría y la cultura
alimentada por las creencias,
cuyos intereses son los mismos
de aquellos a los que hicieron
reyes y emperadores.
Se quitaron la máscara
y no vi a hombre alguno.
Cuando quité la mía...
¡La madre puta!,
hasta la mafia ganó el cielo;
y entre gobiernos y reinos
se oyó al poder restablecido,
decir: la pena para quien
vuelva al antifaz y su pañuelo,
es la negra muerte en peste fría
y nuevamente en el infierno.