Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
La inmundicia cabalga presuntuosa
encarnada en ladrón de cuello blanco;
con oro asea el hipócrita sus manos
corrompiendo conciencias en la sombra.
La inmundicia cabalga poderosa
carcomiendo al ingenuo ciudadano
que embebido entre vírgenes y santos
por "ilustres" bandidos se destroza.
La inmundicia cabalga sin fronteras
penetrando en altares pontificios,
presidencias y cúpulas castrenses.
La inmundicia cabalga entre las guerras
destrozando derechos y principios
sin importarle el mundo ni los seres.
Me dirijo a mi gente:
Defendamos la paz y la justicia,
con fuerza, rechacemos la inmundicia.
encarnada en ladrón de cuello blanco;
con oro asea el hipócrita sus manos
corrompiendo conciencias en la sombra.
La inmundicia cabalga poderosa
carcomiendo al ingenuo ciudadano
que embebido entre vírgenes y santos
por "ilustres" bandidos se destroza.
La inmundicia cabalga sin fronteras
penetrando en altares pontificios,
presidencias y cúpulas castrenses.
La inmundicia cabalga entre las guerras
destrozando derechos y principios
sin importarle el mundo ni los seres.
Me dirijo a mi gente:
Defendamos la paz y la justicia,
con fuerza, rechacemos la inmundicia.
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