Anthony Yupanqui Lorenzo
Poeta recién llegado
Se despertó al medio día,
¡Qué pícara manía!
Sus ojos se entreabrían;
un poco le dolían.
Sus pestañas se pegaban,
por las abundantes lagañas;
babosa crema amarilla,
que sus ojos emitían.
Se limpió con las manos,
corrió al espejo de inmediato;
preguntándose por ratos,
el por qué de sus dedos salados.
¡Qué pícara manía!
Sus ojos se entreabrían;
un poco le dolían.
Sus pestañas se pegaban,
por las abundantes lagañas;
babosa crema amarilla,
que sus ojos emitían.
Se limpió con las manos,
corrió al espejo de inmediato;
preguntándose por ratos,
el por qué de sus dedos salados.