marquelo
Negrito villero
La mujer que lee aquí
con su cristal en los ojos
y el devenir constante
de su cabellera
hecha figuras de papel
junto el teatral drama del verso
que te abraza para no partir.
Los puñales de tus uñas
se clavan entre los árboles
y extiendes tu piel
como una arena de mil bocas
para crear un puente indestructible
por donde tu mirada corre
agarrando todo el aire que sobra
para hacer de tu aliento
una brasa de amor y de deseo.
finalmente mis ojos
con sus ramas sexuales
y la oscilante sensualidad
de la saliva
acerca a las bestias de la religión
y de las ciencias
a dejar su ofrenda de carne
en medio de todas
las páginas de amor
que el hombre ha heredado
de todos los besos
y de todas las lágrimas
que se enfrentaron
en ese camino
donde ahora
tú y yo transitamos...
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