Hotarubi
Poeta recién llegado
La ley de Talión.
Te lo advertí,
esto va de ojo por ojo,
corazón por corazón.
Sobre el papel se escucha el mar
donde se escribe torcido
que la inocencia es ciega.
Más allá del vértice de esta hoja
doblando esquinas del ayer,
fijando la noche en tus pupilas,
te lo dije,
lo que no se encuentra en el fuego
habita en la latitud de la sombra.
Todo pensamiento huye hacia la sangre
hacia el calor que tus muslos conserva,
como el veneno de basilisco
que se ofrece en pequeñas dosis
para hacer inmortal al deseo.
Tú eres ese niño que mira entorno
al instante previo de los juegos,
yo soy el pájaro que acaba de saltar
para comenzar a volar.
Es el parpadeo
del beso de una mariposa
que se posa en la yema de tus dedos,
es la luz quebrada de una farola
a punto de sumirse en la oscuridad,
la luciérnaga que se rompió.
Cruza el Tori, como si fuera
una brecha temporal, entonces,
recógeme del pasado, adiéstrame,
y hazme tu futuro.
Los pétalos caídos,
que guardo en las mangas del kimono
para conservar el instante
son la convergencia del milagro,
la eternidad de una primavera en el frío invierno.
Te lo advertí,
esto va de la ley de Talión,
si yo muero de amor, perdóname,
tú te vendrás conmigo.
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