guillermuco
Poeta recién llegado
La liturgia
se tiñe del hedor
que la muerte
desprende
del cuerpo pálido.
El beso
a la cruz,
acabo con el llanto.
Viuda negra
ciega por dentro.
Nauseas,
el mareo
me lleva
a ese estado.
Salgo de la iglesia,
como otros
que amamantaron
con su dolor
a este día de verano.
El calor rezuma
creando una niebla,
mientras me encamino
a mi hogar.
Las imágenes de un pasado
serpentean entre la gente.
Mis oídos
se taponan
con el respiro de la dama negra.
Llego a una plaza
que con su fuente
alivia mi sed.
Me siento
en ese banco abandonado.
Me siento
y respiro
Cierro los ojos,
mi alma,
mi dolor
se tiñe del hedor
que la muerte
desprende
del cuerpo pálido.
El beso
a la cruz,
acabo con el llanto.
Viuda negra
ciega por dentro.
Nauseas,
el mareo
me lleva
a ese estado.
Salgo de la iglesia,
como otros
que amamantaron
con su dolor
a este día de verano.
El calor rezuma
creando una niebla,
mientras me encamino
a mi hogar.
Las imágenes de un pasado
serpentean entre la gente.
Mis oídos
se taponan
con el respiro de la dama negra.
Llego a una plaza
que con su fuente
alivia mi sed.
Me siento
en ese banco abandonado.
Me siento
y respiro
Cierro los ojos,
mi alma,
mi dolor