kandarpa
Poeta recién llegado
Desfallezco ante el rubí de mi suerte,
Me siento baladí.
Entre tormentas con crucifijos,
Y me enfurezco con estos fantasmas.
El Cristo es de dura piedra,
Rompedor de minerales.
Desprovistos de cortinas que limpiar,
Le escuece la sangre de la montaña.
Crucificado entre olivos,
Llama a la tercera legión,
Para que venza a las tinieblas.
Repartiéndome la noche por el día,
Desmayándome de risa,
Me entrometo en el sagrario,
Y hago la sacrílega ofrenda a los vientos.
Entre ruinas de profanación,
El estiércol de mi alma,
Sabe que no hay Dios,
Y las melodías de estas blasfemias,
Resuenan en el universo.
Entre corceles que aprietan el paso,
En un Panteón de muerte griega.
Con los caballos desbocados,
La llanura parece pagana.
Los hinóspitos lugares de muertos,
Danzan macabramente,
Entre calumnias a los dioses.
Me siento baladí.
Entre tormentas con crucifijos,
Y me enfurezco con estos fantasmas.
El Cristo es de dura piedra,
Rompedor de minerales.
Desprovistos de cortinas que limpiar,
Le escuece la sangre de la montaña.
Crucificado entre olivos,
Llama a la tercera legión,
Para que venza a las tinieblas.
Repartiéndome la noche por el día,
Desmayándome de risa,
Me entrometo en el sagrario,
Y hago la sacrílega ofrenda a los vientos.
Entre ruinas de profanación,
El estiércol de mi alma,
Sabe que no hay Dios,
Y las melodías de estas blasfemias,
Resuenan en el universo.
Entre corceles que aprietan el paso,
En un Panteón de muerte griega.
Con los caballos desbocados,
La llanura parece pagana.
Los hinóspitos lugares de muertos,
Danzan macabramente,
Entre calumnias a los dioses.
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