Hernán Alvarez
Poeta recién llegado
Ya no temo olvidar nombres ni perder las llaves de casa
o de regresar a ella para cerrar la llave del gas que siempre estaba cerrada
ahora soy una cítara balbuceante y menos siniestra
un mandarín esclavo replegado en un celofán de soledades
esta peregrinación hacia un sol más oscuro y más rabioso
es como desnudarme frente a luz del silencio
y ya no sentir la verguenza de estar desnudo por vez primera
es como ver caer la última gota de un tinajero lleno de ausencias
y vaciarlo nuevamente sobre el esqueleto de un planeta
es como pintar el cielo con las llagas de mi lengua
como adentrarme en un blanco laberinto de arrugados espejos
me estoy perdiendo en esta postrera involución del miedo en mis ojos
en el cotidiano olvido de una tormenta
en el tedio atornillado de la noche sobre el corazón de mis agallas
estoy a punto de ser mito con el alba y abandono de una leyenda
estoy dibujando un mar de decepciones sobre el borde de mi copa
y ya no temo olvidar tu nombre ni perder las llaves de casa
ni de regresar a ella para cerrar la llave del gas
que siempre cerrabas.
o de regresar a ella para cerrar la llave del gas que siempre estaba cerrada
ahora soy una cítara balbuceante y menos siniestra
un mandarín esclavo replegado en un celofán de soledades
esta peregrinación hacia un sol más oscuro y más rabioso
es como desnudarme frente a luz del silencio
y ya no sentir la verguenza de estar desnudo por vez primera
es como ver caer la última gota de un tinajero lleno de ausencias
y vaciarlo nuevamente sobre el esqueleto de un planeta
es como pintar el cielo con las llagas de mi lengua
como adentrarme en un blanco laberinto de arrugados espejos
me estoy perdiendo en esta postrera involución del miedo en mis ojos
en el cotidiano olvido de una tormenta
en el tedio atornillado de la noche sobre el corazón de mis agallas
estoy a punto de ser mito con el alba y abandono de una leyenda
estoy dibujando un mar de decepciones sobre el borde de mi copa
y ya no temo olvidar tu nombre ni perder las llaves de casa
ni de regresar a ella para cerrar la llave del gas
que siempre cerrabas.
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