Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La cantada misa
Y cantando andaba el mozo
sin mirar por donde andaba,
que el tropiezo fue en el pozo
y cayó dentro del agua.
Por tener el pez burbuja
la manía de aquel son,
ahora canta porque anda,
que nadando se salvó.
Desde entonces siempre mira
donde pisa, si pisó,
y no está de nuevo en misa
con el cielo de su amor.
Su sirena está rezando,
y en su lira venga yo,
al compás y consonando
su graciosa comunión.