Delta
Poeta recién llegado
tienes la ventana de tu cuarto abierta,
para que cuando cada gota de lluvia toque tu piel,
sientas que soy yo con una caricia.
Acércate a la ventana de frente,
para que las gotas que toquen tus labios, sean el beso que les doy,
para que el viento lleve sus gotas, y cuando caigan en tu cuerpo,
sientas que es mi cuerpo, que se presiona con el tuyo,
y toma fuerza con el viento, y la noche que lo acompaña.
Como tu cuerpo, quema las gotas de esa pasión,
que atado a tu deseo permanece.
sientes que algo recorre tu piel y no puedes detenerlo,
porque se ha apropiado de ti y de tu fuego pasional.
Las gotas de lluvia cobran forma,
y te desprenden de tu blusa lentamente, la deslizan por tus brazos,
y dejan ver tu espalda erizada por el viento,
por ese fuego que comienza a reflejarse con el brillo de la noche,
y cae al suelo dejándote ver hermosa, seductora, ardiente.
Haces hacia a tras tu cuello y sientes como lo besan,
sientes su aliento que te quema mas allá de la piel,
no resistes mas el embate de la lluvia,
y cedes totalmente a su fuerza natural.
Sueltas un gemido, como sinfonía de una canción,
aún no escrita, pero si escuchada por tus oídos,
la habitación aprecia la belleza de tu cuerpo,
y tu comienzas a moverte al ritmo de cada ruido de la noche.
Tu cuerpo es un pedazo de piel ardiente,
que no responde a su conciencia, si no a sus emociones,
que desea no llegue el día, porque borraría de tu cuerpo,
las huellas de esos momentos placenteros,
por que no deseas secar esa ilusión, que es la lluvia de mi ser.
sientas que soy yo con una caricia.
Acércate a la ventana de frente,
para que las gotas que toquen tus labios, sean el beso que les doy,
para que el viento lleve sus gotas, y cuando caigan en tu cuerpo,
sientas que es mi cuerpo, que se presiona con el tuyo,
y toma fuerza con el viento, y la noche que lo acompaña.
Como tu cuerpo, quema las gotas de esa pasión,
que atado a tu deseo permanece.
sientes que algo recorre tu piel y no puedes detenerlo,
porque se ha apropiado de ti y de tu fuego pasional.
Las gotas de lluvia cobran forma,
y te desprenden de tu blusa lentamente, la deslizan por tus brazos,
y dejan ver tu espalda erizada por el viento,
por ese fuego que comienza a reflejarse con el brillo de la noche,
y cae al suelo dejándote ver hermosa, seductora, ardiente.
Haces hacia a tras tu cuello y sientes como lo besan,
sientes su aliento que te quema mas allá de la piel,
no resistes mas el embate de la lluvia,
y cedes totalmente a su fuerza natural.
Sueltas un gemido, como sinfonía de una canción,
aún no escrita, pero si escuchada por tus oídos,
la habitación aprecia la belleza de tu cuerpo,
y tu comienzas a moverte al ritmo de cada ruido de la noche.
Tu cuerpo es un pedazo de piel ardiente,
que no responde a su conciencia, si no a sus emociones,
que desea no llegue el día, porque borraría de tu cuerpo,
las huellas de esos momentos placenteros,
por que no deseas secar esa ilusión, que es la lluvia de mi ser.