Hector Hernandez Carvajal
Poeta fiel al portal
La lluvia Trae tu Recuerdo.
Los charcos en la avenida,
hijos de un torrencial aguacero
reflejaron destellos de un lucero
que se apagó al saber de tu partida.
Llueve a cantaros,
están quietos los pájaros;
La noche se arrastra desmedida
dando paso al dolor de tu partida.
Las golondrinas encuentran guarida
debajo de un cedro viejo,
mientras que mi alma aguerrida
se desmorona frente al espejo.
Yo no encuentro en ninguna parte
ni un solo escondite
donde pueda no sentir amarte,
y evitar que mi alma se marchite.
Parece llover meteoritos
junto a esta lluvia copiosa,
si tan solo una mariposa
pudiera escuchar mis gritos.
Y que le diga a la naturaleza,
que ya cese de llover,
que no me queda fortaleza
para tu recuerdo ya no ver.
Héctor H. Carvajal.
Todos Los Derechos Reservados, 2006.
Los charcos en la avenida,
hijos de un torrencial aguacero
reflejaron destellos de un lucero
que se apagó al saber de tu partida.
Llueve a cantaros,
están quietos los pájaros;
La noche se arrastra desmedida
dando paso al dolor de tu partida.
Las golondrinas encuentran guarida
debajo de un cedro viejo,
mientras que mi alma aguerrida
se desmorona frente al espejo.
Yo no encuentro en ninguna parte
ni un solo escondite
donde pueda no sentir amarte,
y evitar que mi alma se marchite.
Parece llover meteoritos
junto a esta lluvia copiosa,
si tan solo una mariposa
pudiera escuchar mis gritos.
Y que le diga a la naturaleza,
que ya cese de llover,
que no me queda fortaleza
para tu recuerdo ya no ver.
Héctor H. Carvajal.
Todos Los Derechos Reservados, 2006.