AMANT
Poeta adicto al portal
Alada, mi alma,
mariposa nocturna,
voló hasta la luna,
gigante faro de meliflua luz,
para beber de un sorbo
su dulzura,
y aspirar, en un suspiro,
su perfume de orozuz.
Sonrisa áurea de la noche,
era la luna,
espejo de plata,
moneda sin cruz,
rueda de fortuna,
que abordaban,
mis sueños de romance y lujuria,
para luego caer
desde el cielo de abenuz.
La luna es el sol
con otro traje vestido,
uno tan hermoso como lívido,
bordado con hilos de
plata y de luz.
Una noche en la que las estrellas
bailaban en torno a ella,
como si fuera una pira,
me preguntaste:
¿Por qué estás nerviosa?
_Y yo respondí: Porque
si hasta los astros
tiemblan de ansiedad,
ante la hermosura
de la princesa de la oscuridad,
¿Por qué no he de sentirme así,
yo por tí, luna mía?
Espejos eran mi alma y tu sonrisa:
La primera reflejaba
sólo tu ánima bendita,
amada mía,
con la exquisita
luz del amor;
la segunda, tu dicha infinita
Entonces vi, mujer, en tu rostro,
lo más cercano
a la perfección,
la reverberación
del amor eterno
e inmensurable de Dios.
Este poema te lo dedique a tí luna silente porque eres una amiga verdadera, que aunque este tan lejos de mí he llegado a querer mucho, como amiga. También quise dedicártelo porque deseaba demostrarte de alguna manera el gran cariño que siento por vos y agradecerte tu amistad. Te quiero mucho, nena. ::
::
mariposa nocturna,
voló hasta la luna,
gigante faro de meliflua luz,
para beber de un sorbo
su dulzura,
y aspirar, en un suspiro,
su perfume de orozuz.
Sonrisa áurea de la noche,
era la luna,
espejo de plata,
moneda sin cruz,
rueda de fortuna,
que abordaban,
mis sueños de romance y lujuria,
para luego caer
desde el cielo de abenuz.
La luna es el sol
con otro traje vestido,
uno tan hermoso como lívido,
bordado con hilos de
plata y de luz.
Una noche en la que las estrellas
bailaban en torno a ella,
como si fuera una pira,
me preguntaste:
¿Por qué estás nerviosa?
_Y yo respondí: Porque
si hasta los astros
tiemblan de ansiedad,
ante la hermosura
de la princesa de la oscuridad,
¿Por qué no he de sentirme así,
yo por tí, luna mía?
Espejos eran mi alma y tu sonrisa:
La primera reflejaba
sólo tu ánima bendita,
amada mía,
con la exquisita
luz del amor;
la segunda, tu dicha infinita
Entonces vi, mujer, en tu rostro,
lo más cercano
a la perfección,
la reverberación
del amor eterno
e inmensurable de Dios.
Este poema te lo dedique a tí luna silente porque eres una amiga verdadera, que aunque este tan lejos de mí he llegado a querer mucho, como amiga. También quise dedicártelo porque deseaba demostrarte de alguna manera el gran cariño que siento por vos y agradecerte tu amistad. Te quiero mucho, nena. ::
::