La luna llena

Burbuja de sal

Poeta recién llegado
En el móvil retumba todavía
dodecafónica tu voz de madrugada,
estampidas de sangre por las venas,
de sístoles medicamente contraindicadas.

que ya no estás
que ya no estás
que ya no estás

Soy el vientre entregado al run-run de esa papilla
en la que yazco,
por el repentino empacho de tu ausencia,
mi sonrisa a cachos bien guardada
en el cajón desastre de tu historia.

Allá arriba
la luna,
tan llena,
tan sola,
me guiña su espléndido y único ojo de plata.
 
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