Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Luna y el Sol hicieron el amor
Cuando esta noche se presente la Luna
miles de estrellas brillantes iluminaran
el firmamento y un coro de cien ángeles
anunciara con celestiales cánticos
el encuentro de dos amantes.
La tierra se estremecerá,
el mar se escuchará rugir,
como fiera en cautiverio
luchando por donde salir,
abrazando las tibias arenas,
cubriéndolas con su bruma.
Los demás planetas despejaran el cielo,
las estrellas serán su corona de luz radiante,
las guías de tu camino, las que brillen deslumbrantes
sobre el cielo bendecido anunciando tu llegada,
confirmando su destino..
Se hará realidad el eterno deseo de la Luna,
al brillar como dueña y señora del firmamento
y así lo grita a los cuatro vientos.
Te iras acercando como el dueño de su pasión
llegaras por su espalda le darás un fuerte abrazo
le dirás cuanto la amas aunque el mismo cielo,
no le permita consagrar ese amor,
la besaras con tu lengua de fuego,
la poseerás lentamente, despacio,
con calma mientras ella se irá tornará rojiza,
adoptará tu color de fuego, ambos arderán
como volcanes en ceniza.
Serán uno solo por unos instantes,
en un hermoso eclipse de amor
la dejaras impregnada de coloridos fluidos,
lloverán orgasmos de luz de Luna como estrellas fugaces
y gotas de Sol, como destellos fulminantes.
Despertaran pasiones en los
hombres y mujeres en la tierra,
en los amantes que quedaran extasiados
y sentirán la pasión de esa entrega fugaz,
que solo en ciertos años el Universo permite pasar.
Mientras el mar entristecido reclama por su amor
dejando sus olas, alzarse intentando llegar al cielo.
¿Por qué no poseer al cielo si lo lleva consigo en su reflejo?
Si él mismo le sirve de espejo cuando
la Luna y el Sol hacen el amor.
Cuando esta noche se presente la Luna
miles de estrellas brillantes iluminaran
el firmamento y un coro de cien ángeles
anunciara con celestiales cánticos
el encuentro de dos amantes.
La tierra se estremecerá,
el mar se escuchará rugir,
como fiera en cautiverio
luchando por donde salir,
abrazando las tibias arenas,
cubriéndolas con su bruma.
Los demás planetas despejaran el cielo,
las estrellas serán su corona de luz radiante,
las guías de tu camino, las que brillen deslumbrantes
sobre el cielo bendecido anunciando tu llegada,
confirmando su destino..
Se hará realidad el eterno deseo de la Luna,
al brillar como dueña y señora del firmamento
y así lo grita a los cuatro vientos.
Te iras acercando como el dueño de su pasión
llegaras por su espalda le darás un fuerte abrazo
le dirás cuanto la amas aunque el mismo cielo,
no le permita consagrar ese amor,
la besaras con tu lengua de fuego,
la poseerás lentamente, despacio,
con calma mientras ella se irá tornará rojiza,
adoptará tu color de fuego, ambos arderán
como volcanes en ceniza.
Serán uno solo por unos instantes,
en un hermoso eclipse de amor
la dejaras impregnada de coloridos fluidos,
lloverán orgasmos de luz de Luna como estrellas fugaces
y gotas de Sol, como destellos fulminantes.
Despertaran pasiones en los
hombres y mujeres en la tierra,
en los amantes que quedaran extasiados
y sentirán la pasión de esa entrega fugaz,
que solo en ciertos años el Universo permite pasar.
Mientras el mar entristecido reclama por su amor
dejando sus olas, alzarse intentando llegar al cielo.
¿Por qué no poseer al cielo si lo lleva consigo en su reflejo?
Si él mismo le sirve de espejo cuando
la Luna y el Sol hacen el amor.
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