Asklepios
Incinerando envidias
La luz, al mostrar todas sus hojas verdes,
dibujó el baile de todo un fracaso; ese donde la
madrugada, entre charcos de muy diversos hielos,
abrió a sus espaldas el llanto
que toda nocturnidad deja olvidado entre el inmenso
callejero del crepúsculo donde, por la lentitud de
sus tinieblas, nunca se deja de bailar.
dibujó el baile de todo un fracaso; ese donde la
madrugada, entre charcos de muy diversos hielos,
abrió a sus espaldas el llanto
que toda nocturnidad deja olvidado entre el inmenso
callejero del crepúsculo donde, por la lentitud de
sus tinieblas, nunca se deja de bailar.