Pronto la luz se verá
por entre las rendijas
de la persiana entrecerrada.
Mis ojos a los tuyos
se enfrentarán.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada,
a mi lado, silenciosa, callada.
No hay nada nuevo que decir,
nada que nos aleje del vacío,
de la rutina repetitiva,
del cansancio de la vida;
mas a pesar de todo,
ó quizá, por todo eso,
aun mi corazón te necesita,
aun te quiero.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada,
aunque el sol brille
sobre tu cabeza echada.
Qué nos hemos hecho,
qué hemos perdonado,
qué errores cometimos,
qué males nos buscamos.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada
cuando los demonios
tras del armario acechan
y el miedo pulsa en las venas.
Ven, amor debilitado,
pero constante;
ven a reírte
de sentimientos atribulados,
de no saber lo que se busca,
de andar con paso vacilante
por un puente oscilante
sobre aguas pantanosas.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada
cuando tus brazos me sostienen
cuando la pesadilla me atrapa.
por entre las rendijas
de la persiana entrecerrada.
Mis ojos a los tuyos
se enfrentarán.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada,
a mi lado, silenciosa, callada.
No hay nada nuevo que decir,
nada que nos aleje del vacío,
de la rutina repetitiva,
del cansancio de la vida;
mas a pesar de todo,
ó quizá, por todo eso,
aun mi corazón te necesita,
aun te quiero.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada,
aunque el sol brille
sobre tu cabeza echada.
Qué nos hemos hecho,
qué hemos perdonado,
qué errores cometimos,
qué males nos buscamos.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada
cuando los demonios
tras del armario acechan
y el miedo pulsa en las venas.
Ven, amor debilitado,
pero constante;
ven a reírte
de sentimientos atribulados,
de no saber lo que se busca,
de andar con paso vacilante
por un puente oscilante
sobre aguas pantanosas.
No hay oscuridad
como la que refleja tu mirada
cuando tus brazos me sostienen
cuando la pesadilla me atrapa.