benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi país es una gran mujer
es la madre eterna de sus hijos,
como el ave desde las alturas
observa el transitar del peregrino.
Madre, se nos escapa el tiempo
y no hay tiempo para el pañuelo,
está en riesgo tu destino.
Las lágrimas van quedando
en el baúl de los recuerdos,
se vislumbra lo que falta del viaje
unificando las familias,
y la madre sigue esperando
que sus hijos al final,
puedan cambiarla de traje.
La madre va trillando el camino
con su mensaje de amor;
banderas de abnegación
su constancia y energía,
avanzando a grandes pasos
sin pensar en el ocaso,
muestra siempre su alegría.
Al despuntar el alba
nace el sol radiante...
Un país para vivir
donde no existan dueños,
una madre para querer
que nos pertenezca a todos,
en un abrazo como hermanos
reconstruyendo el sendero...
Se poblaron los caminos
con árboles humanos,
y sus rostros mostraron
la raíz de sus emociones,
encontrando en el horizonte
la heroína de mis sueños.
Benigno Rodríguez
Venezuela 14-05-17
es la madre eterna de sus hijos,
como el ave desde las alturas
observa el transitar del peregrino.
Madre, se nos escapa el tiempo
y no hay tiempo para el pañuelo,
está en riesgo tu destino.
Las lágrimas van quedando
en el baúl de los recuerdos,
se vislumbra lo que falta del viaje
unificando las familias,
y la madre sigue esperando
que sus hijos al final,
puedan cambiarla de traje.
La madre va trillando el camino
con su mensaje de amor;
banderas de abnegación
su constancia y energía,
avanzando a grandes pasos
sin pensar en el ocaso,
muestra siempre su alegría.
Al despuntar el alba
nace el sol radiante...
Un país para vivir
donde no existan dueños,
una madre para querer
que nos pertenezca a todos,
en un abrazo como hermanos
reconstruyendo el sendero...
Se poblaron los caminos
con árboles humanos,
y sus rostros mostraron
la raíz de sus emociones,
encontrando en el horizonte
la heroína de mis sueños.
Benigno Rodríguez
Venezuela 14-05-17