Meduza
Poeta recién llegado
Una vez más la marioneta danza al compás de un vals roto y oscuro,
La melodía triste de un viejo teclado, que ardera en el fuego del olvido,
Solo así sentirá alivio.
Pues a ti no te interesa su tristeza y solo observas con pereza,
A aquella pieza de madera que te entrego el alma,
Ser devorada por la roja marea, Y desaparecer alba tras alba.
¿Cómo pudo jurar que le amaba y dejar que la llama le convierta en nada?
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