Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay razones para seguir vestidos
cuando cae la noche y nadie puede vernos,
no hay pudor que compita con la luna
piel de porcelana que nidifica un blanco
hangar donde acometen el vuelo las estrellas.
No hay razones para seguir vestidos
con ese disimulo de carne medio hecha
mentiras sólo a medias y sombra sin sustento
que agarra la raíz para beber de ella,
alargando los dedos,
ansiando ampliar su metabolismo de roce
bajo las sábanas y el fuego,
dentro de una cáscara donde el calor es posible
y la serpiente no puede alargar su cuello
y explotar la yema.
Ahora que la yema ya no existe
que el pudor se ha vuelto innecesario
no hay razones para seguir vestidos;
tendámonos el uno junto al otro
arranquémonos espinas que no existen
crezcamos en la verdad de nuestros cuerpos
miremos hacia arriba y hacia dentro;
la memoria que nos haga vivos para siempre.