Ania Kupuri
Poeta recién llegado
La rosa de los vientos se deshojó
y los caminos parecen ahora romperse en mil lunas.
Los amantes sembraron su pie, limítrofes
enarbolando la marca del amor
tal cual fue en todas las estancias del hombre.
Se distrofia la mirada.
Ambos extraviaron la ligereza de su ser
para convertirse en fijación constante uno del otro.
- Detienen la marcha común-
volviéndose una ducha de entremeses…
Se podrían contar a través de su piel frágil
los alientos de cada alma ¡Suspiros precoces!
Y los andares sigilosos de manos
de sueños intempestivos, de cantos en profanación.
¡Perdieron la santidad y son arrullo¡
La naturaleza sabia les hace un augurio
y permite que su llana fe, crezca con rumbo al sol.
¿Será a su convenir estos sucesos?
¿Será que ella se perfila y nace de estas mancuernas?
Quizá por eso les rompe el camino en mil lunas.
O, ¿Será que la rosa de los vientos se deshojó?
©
y los caminos parecen ahora romperse en mil lunas.
Los amantes sembraron su pie, limítrofes
enarbolando la marca del amor
tal cual fue en todas las estancias del hombre.
Se distrofia la mirada.
Ambos extraviaron la ligereza de su ser
para convertirse en fijación constante uno del otro.
- Detienen la marcha común-
volviéndose una ducha de entremeses…
Se podrían contar a través de su piel frágil
los alientos de cada alma ¡Suspiros precoces!
Y los andares sigilosos de manos
de sueños intempestivos, de cantos en profanación.
¡Perdieron la santidad y son arrullo¡
La naturaleza sabia les hace un augurio
y permite que su llana fe, crezca con rumbo al sol.
¿Será a su convenir estos sucesos?
¿Será que ella se perfila y nace de estas mancuernas?
Quizá por eso les rompe el camino en mil lunas.
O, ¿Será que la rosa de los vientos se deshojó?
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